La violencia y la corrupción figuran entre las principales preocupaciones de la población brasileña. Este panorama se refleja en encuestas recientes que buscan identificar las inquietudes ciudadanas y cómo estas pueden influir en sus decisiones políticas.
En uno de sus informes más recientes, Quaest Pesquisa muestra que 271.300 personas mencionan la violencia como uno de los mayores problemas en Brasil hoy en día, seguida de la corrupción, mencionada por 201.300 de los encuestados.
Más allá de la vida cotidiana de los ciudadanos comunes, estos temas también ocupan un lugar en el Congreso Nacional, que, a principios de marzo, avanzó en la materia con la aprobación del Proyecto de Ley Antifacciones en la Cámara de Diputados.
En una entrevista exclusiva con el blog RenovaBR, el senador y líder Alessandro Vieira analiza la importancia de impulsar el diálogo sobre estos temas y cómo las motivaciones para entrar en política siguen presentes en su trabajo como parlamentario hasta el día de hoy.
La seguridad pública en el centro del debate.
Según el senador, el avance de los debates sobre seguridad pública en el Congreso Nacional es un paso importante dada la creciente preocupación ciudadana al respecto. Considera que el tema ha adquirido cada vez mayor relevancia en la agenda legislativa. Sin embargo, al analizar el texto recientemente aprobado en la Cámara de Diputados —el Proyecto de Ley contra las Facciones, del cual fue relator en su respectiva cámara—, el parlamentario opina que la complejidad del crimen organizado en Brasil no se abordó por completo.
Según él, es necesario reconocer que estas organizaciones operan de manera estructurada y con una gran capacidad de articulación económica y política. «El crimen organizado requiere estructura financiera y la capacidad de penetrar el poder público. Son actividades que movilizan miles de millones de reales», señala.
Según el senador, a pesar de representar un avance en el debate sobre la seguridad pública, el proyecto de ley acabó perdiendo la oportunidad de ampliar las herramientas para combatir el crimen organizado más sofisticado, especialmente aquel que opera con complejos esquemas financieros.
Otro punto que destacó es que el texto tampoco estructura claramente los mecanismos de financiación para acciones permanentes contra estas organizaciones. Por lo tanto, aunque endurece las sanciones, el proyecto seguiría teniendo un alcance limitado dada la magnitud del problema.
“La agenda de seguridad pública dominará los debates, pero conlleva un riesgo inherente: el del populismo punitivo”, afirma. Según él, muchas propuestas se basan en medidas simbólicas, como el aumento de las penas o cambios que generan un fuerte atractivo electoral, pero que no atacan los pilares que sustentan a las organizaciones criminales.
"Para que Brasil tenga un proyecto eficaz para combatir el crimen organizado, necesitamos líderes políticos con la intención y la legislación adecuada. Necesitamos una inversión suficiente, un presupuesto sólido e integración entre las fuerzas para un trabajo de inteligencia coherente", señala.
El papel del Senado en la seguridad pública.
En este sentido, una de las iniciativas impulsadas por el senador es la Comisión Parlamentaria de Investigación sobre el Crimen Organizado. Según él, el objetivo de la comisión es identificar la presencia de estas estructuras en el país y ampliar la comprensión pública de sus mecanismos operativos. «La Comisión Parlamentaria de Investigación sobre el Crimen Organizado es nuestra iniciativa para analizar el crimen en Brasil y lograr que la gente entienda que está infiltrado en la sociedad y en el poder público», explica.
Para él, la lucha solo será posible si se libra simultáneamente en diferentes frentes: en las calles, con la reconquista de territorios históricamente dominados por facciones; en el sistema financiero, con una supervisión cuidadosa y transparente de los recursos; y también en el ámbito regulatorio, para evitar que el crimen encuentre nuevas vías de infiltración en los distintos niveles de poder.
Respecto a su labor parlamentaria en estos temas, Vieira destaca que el Senado posee características que permiten un análisis más profundo de las propuestas dentro de la cámara. Según él, el reducido número de parlamentarios y el apoyo técnico de las consultoras contribuyen a un análisis más detallado de los proyectos de ley.
“En los últimos años, al menos en los ocho que llevo en el Senado, he visto que la Cámara de Representantes a menudo ha actuado como barrera para prevenir excesos y errores del Poder Ejecutivo y de la Cámara de Diputados. Y este año tendremos unas elecciones sumamente importantes para la renovación de escaños”, señala.
En materia de supervisión, afirma que las acciones de monitoreo y control han contribuido a prevenir o recuperar fondos públicos. En el ámbito legislativo, cita la denominada "Ley Digital de Protección Infantil" como una de las iniciativas más relevantes, legislación destinada a proteger a niños y adolescentes en el entorno digital.
Otro hito en su carrera fue su papel como relator del programa de ayuda de emergencia durante la pandemia. Según él, el proyecto propuesto inicialmente habría beneficiado a unos 20 millones de brasileños, pero finalmente se amplió a unos 70 millones tras los cambios en el Congreso.
De la educación al servicio en el Senado.
El senador recuerda los inicios de su carrera política y destaca el papel fundamental de la formación recibida en RenovaBR. Sin experiencia política previa, explica que buscó una escuela de formación para comprender mejor el funcionamiento del sistema político y acabó formando parte de la primera promoción. «RenovaBR fue fundamental en la etapa inicial de mi formación y también en su continuación», afirma.
Para él, una de las principales características distintivas de la iniciativa radica en la diversidad de perfiles y la capacidad de formar líderes que se involucran con diferentes posturas ideológicas. «Veo que no hay ningún tema importante en el país que no cuente con la participación directa de alguien que haya pasado por RenovaBR. Desde la educación hasta la economía. Y lo más importante es la capacidad de dialogar con opiniones disidentes. No hay etiquetas partidistas ni ideológicas, sino una preocupación por la cualificación, algo que el Parlamento está desaprendiendo», afirma. Según el senador, esta experiencia formativa contribuye a fortalecer una habilidad esencial en el Parlamento: la construcción de consensos entre diferentes puntos de vista.
Antes de dedicarse a la política, trabajó como policía y afirma que su decisión de postularse para un cargo público surgió de la frustración ante las limitaciones institucionales que enfrentaba en la lucha contra la corrupción. "Me esforcé al máximo como técnico", dice. "Fue entonces cuando comprendí que, en última instancia, quien tiene el control es el político".
Afirma que nunca tuvo como objetivo personal ocupar un cargo electo, pero llegó a ver la política como el espacio necesario para promover cambios estructurales. En 2018, se postuló al Senado por Sergipe con una campaña de bajo costo y terminó siendo elegido con una amplia mayoría.
Foto: Rushfy