Originario de Cuiabá, del barrio Santo Antônio do Pedregal, Ademilson Pereira es técnico en enfermería y un líder cuya trayectoria está marcada por el voluntariado, el compromiso social y las acciones comunitarias desde los 15 años. Estas experiencias tempranas le ayudaron a comprender desde muy joven el poder de la acción colectiva y la movilización comunitaria.
Su trayectoria política comenzó junto a su madre, realizando trabajo voluntario en la comunidad. Su primer contacto con la acción social fue a través de la Legión de Buena Voluntad (LBV), donde participó en programas de control de peso, distribución de leche y suplementación nutricional para mujeres embarazadas y niños en riesgo de desnutrición, además de organizar charlas para el club de madres y los grupos de la tercera edad de la Asociación de Vecinos del barrio. A lo largo de su vida, profundizó su compromiso social, participando en movimientos juveniles, formando parte de la junta directiva de la Asociación de Vecinos y fundando, junto con otros jóvenes, una cooperativa de panadería que inspiró políticas públicas dirigidas a la juventud. Posteriormente, se involucró en cursos de formación política y se postuló para el consejo municipal en 2020 y para representante estatal en 2022; elecciones que le aseguraron el puesto de representante suplente en ambas ocasiones y le permitieron acumular experiencia práctica en política, consolidando su convicción de que es a través de la política que se logra la transformación social.
Educación y salud como transformación
En el Día de la Renovación de Brasil en 2024, Ademilson aplicó su experiencia en el ámbito de la salud comunitaria. Su iniciativa, centrada en la educación para la salud y la prevención de enfermedades, incluyó atención de enfermería —como la toma de presión arterial y la medición de glucosa capilar—, una sala de vacunación, charlas sobre accidentes domésticos, hipertensión, diabetes, hábitos alimenticios y prevención de enfermedades, así como simulaciones realistas de primeros auxilios. El público objetivo fueron niños, adolescentes y adultos de las afueras de Cuiabá, ampliando así su acceso a información y prácticas de prevención de enfermedades, a menudo inaccesibles para estas comunidades.
“Para mí, el Día de la Renovación simboliza el despertar de la conciencia política y el poder de la acción colectiva en favor de las personas en la periferia, aquellas que están más lejos de la 'mirada' de quienes están en el poder”, enfatiza Ademilson.
Según él, reunir a profesionales voluntarios —enfermeros, técnicos, nutricionistas, trabajadores sociales y médicos— hizo posible crear una red de atención que combinaba servicio, información y movilización comunitaria, reforzando así el impacto social de la acción.
Entre los momentos más memorables, Ademilson destaca la participación de los niños en actividades educativas, la activa asistencia de las familias a las charlas y la interacción entre voluntarios y residentes, lo que generó confianza y reforzó la idea de que incluso las pequeñas acciones pueden transformar la realidad. Asimismo, enfatiza que, más allá de las cifras o los resultados inmediatos, el proyecto permitió fortalecer los lazos, sensibilizar a la comunidad y empoderar a las personas para que cuiden su propia salud.
La experiencia también brindó importantes lecciones sobre liderazgo y movilización de personas. “Me di cuenta de que el impacto no depende únicamente de los recursos, sino de la capacidad de unir a las personas con un propósito común, organizar esfuerzos y creer en la transformación colectiva. Esta acción demostró que el verdadero liderazgo se construye colectivamente y a través de la escucha”, afirma Ademilson.
Foto: viajes y caminos